EL CULTIVO

Como los tomates de mi huerto

06-02-2009

Los tomates de mi huerto

Para el tema del cultivo, he seleccionado los tomates porque se produce un hecho repetitivo que viene a demostrar que llevo razón.

Todas las personas que han pasado por mi casa y han comido ensalada, concretamente tomate aliñado, coinciden en una expresión “buenísimos” y alcanzan el “nunca los he comido mejores” y...

Los tomates de mi huerto son tomates normales, tan normales como todos los demás. Los compro en el vivero, los planto en abril, no dejo que crezcan ortigas ni demás malas hierbas que absorberían el agua que es para ellos, les ayudo a enredar para que suban hacia el sol, elimino los nuevos tallos para que la planta principal crezca potente, les hecho azufre regularmente igual que hacía mi abuelo, nada de fertilizantes ni pesticidas, solo los riego de noche o de madrugada, eso si, todos los días y... los dejo madurar en paz y tranquilidad para recogerlos cuando quiero comerlos, en su punto de maduración ideal,... y ahí está la gran diferencia.

No les doy nada especial, en casa no hacemos promociones.

Solamente cuido que nada les perjudique, que nada entorpezca su proceso y les trato bien, procurando que tengan el agua que necesitan, aireando la tierra donde crecen de vez en cuando, si llueve no riego para no encharcarlos y pongo obstáculos para que los pájaros no se acerquen a picotear y granulado anti-caracoles para que no se les coman las hojas.

Lo que debería ser el llamado marketing relacional llevado a sus más profundos principios.

Los que nos compran, nuestras tomateras, para que sigan comprándonos a gusto, pasándonos pedidos en el momento óptimo de maduración, han de sentirse bien tratados, deben notar claramente que nuestra dedicación a ellos no es fruto de un interés momentáneo sino que han de sentirse apreciados, nunca presionados ni mucho menos extorsionados.

Los pedidos que arrancamos cuando todavía están verdes no saben igual de bien.

Las tomateras a las que no se les quitan los malos pensamientos derivan comprando también a la competencia.

Las tomateras encharcadas por exceso de visitas y de ofertas, las que conviven con malos tratos, atención fría (léase ortigas y malas hierbas), las que no reciben agua cada día... rinden menos, sus pedidos son menos apetitosos.

El listado de clientes es nuestro huerto y el huerto requiere atención, mucho menos de lo que se imagina ya que es algo que, tomado con interés y agrado, se convierte en relax, sustituye la gimnasia y siendo satisfactorio resulta muy rentable.
  © Quim Roca