Cuantas imprentas y talleres de foto mecánica se han ido al traste con la irrupción de la impresión digital.

Cuantas agencias de viajes han perdido aquel magnífico negocio de despachar billetes de avión.

Cuantas gestorías cerrarán por el software cada día más completo que las empresas tienen a su alcance y por las facilidades que proporciona la Agencia Tributaria para hacer la declaración de la renta.

Es evidente que el mundo está cambiando, de hecho la aceleración del cambio como describía Alvin Toffler en su tercera ola, es cada día más acusada y ya asoman tendencias hacia el compartir vehículos, alquilar motos eléctricas por minutos localizándolas con el móvil y dejándolas aparcadas al llegar a destino, olvidándose de ellas; los apartamentos turísticos amenazan la rentabilidad de los hoteles y sin ánimo de ser catastrofista, convendrán conmigo en que los retos son constantes y enfrentarlos requiere un enfoque distinto, aunque solo sea por aquello de que “haciendo lo de siempre, sucederá lo mismo”

Con la irrupción de internet y todo lo que conlleva parece que se haya instalado en la mente empresarial que la solución hay que buscarla por ahí.

Hay que informatizarse y salir a buscar nuevos mercados.

Y no digo que sea erróneo, pero…

EL problema no está ahí, el problema está en la mentalidad gerencial que no sea capaz de entender que, como bien decía Peter Druker, “la empresa está para conseguir y mantener clientes” que eso es marketing, una función gerencial indelegable que conduce la empresa a ofrecer lo que el cliente quiere comprar, no ha intentar forzar la operación de venta.

Que te compren es mucho más rentable que tener que vender.

Hay agencias de viajes que han sabido encontrar nuevos productos como cruzar EEUU por la ruta 66 montados en una Harley, industrias gráficas que editan exclusivamente libros y láminas de arte o gestorías que incorporan a su catálogo servicios de asesoría comercial, por ejemplo.

Los hay que se han volcado en la venta por internet que, en el fondo, es lo de siempre; agotado el vecindario vamos al resto de la provincia y agotada la provincia nos vamos más allá y tratamos de vender en más provincias y de aquí al resto del mundo mundial.

Nota marginal: Las webs/buscadores que ofrecen el mejor hotel al mejor precio o las que te proporcionan comida a domicilio o las que tienen un extenso surtido de zapatos, hasta los casinos en línea para que las encuentres se anuncian en TV.

O sea que tener una web, si nadie lo sabe, no sirve.

Finalmente, todo se reduce a entender que es el marketing y solo a partir de este punto, con suma atención a lo que sucede alrededor, mucha capacidad de análisis y grandes dosis de creatividad; lograrás diseñar la estrategia que puede conducir la empresa a la generación de beneficio continuado y estable.

Con más de cincuenta años dedicado al marketing desde todos, o casi todos, los niveles empresariales, desde dentro y desde fuera, en la docencia y en el ejercicio diario, he llegado – creo – a entenderlo, lo llamo marQUIMting.

Los negocios caducan (o no)

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