Un concepto que ha regresado a mi memoria leyendo un artículo de Xavier Ferràs (profesor de Esade).
Cierto, hay “cosas” que por mucho que preguntes y por muchas investigaciones motivacionales que realices, no aparecen como demandadas por la sociedad; bien dice Ferràs que nadie había solicitado un Google o un GPS, pero ahí están.

Ni nadie había solicitado el giro en la logística que emprendió Zara o el estilo de cafetería que planteó Starbucks o que te vendieran los muebles para que te los montaras en tu casa como hace Ikea, pero ahí están.

Digamos que la innovación tradicional es evolutiva, a base de introducir mejoras a lo que ya produces, en cambio la innovación disruptiva es un cambio brusco en el sector que rompe con el modelo anterior y (a veces) arrebata el poder a las empresas que antes lo tenían.

La teoría de la innovación disruptiva se introdujo en 1995 fue acuñado por el profesor, autor y empresario Clay Christensen.

Según el Sr. Christensen, se trata de una innovación que transforma un mercado o sector existente al introducir simplicidad, conveniencia, accesibilidad y asequibilidad, donde la complicación y el alto coste son el pan nuestro de cada día.

El mercado del café, con la llegada de las cápsulas, es un buen ejemplo.

Hete aquí la conveniencia de usar Técnicas de Estímulo de la Creatividad.

Porque no estamos hablando de diseñar nuevos productos, que también, sino de cualquier innovación (disruptiva) capaz de generar nuevo modelo de negocio, como el just in time que emplean algunas navieras acabando los interiores del barco mientras lo trasladan a su puerto de destino o el sistema Fast Fashion que emplea ZARA y así puede diseñar, producir y llevar a todas las tiendas una colección en menos de 15 días.

Creatividad, algo inherente al ser humano. De hecho, todos somos creativos en mayor o menor medida ya que la creatividad no es más que la combinación de imaginación y memoria.

Solo hace falta practicar y para eso, lo más recomendable – además de la actitud – es usar técnicas de estímulo (la famosa tormenta de cerebros, por ejemplo)

En mi libro he dedicado un capítulo especial a la creatividad.

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